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"Voy a dormir" de Alfonsina Storni.

Dientes de flores, cofia de rocío, manos de hierbas, tú, nodriza fina, tenme prestas las sábanas terrosas y el edredón de musgos escardados. Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame. Ponme una lámpara a la cabecera; una constelación; la que te guste; todas son buenas; bájala un poquito. Déjame sola: oyes romper los brotes... te acuna un pie celeste desde arriba y un pájaro te traza unos compases para que olvides... Gracias. Ah, un encargo: si él llama nuevamente por teléfono le dices que no insista, que he salido...

HISTORIA DE ALFONSINA STORNI.

Nació en Sala Capriasca, un pueblito de Suiza, el 29 de Mayo de 1892, pero cuando tenia cuatro años su familia regreso definitivamente a la Argentina después de un vano intento de buscar prosperidad en Europa. Alfonsina pasó una infancia muy humilde en San Juan y luego en Rosario, con un padre alcohólico, que acostumbraba desaparecer semanas enteras de la casa. A los 12 años, mientras soñaba con ser actriz, empieza a trabajar como costurera a domicilio y después en una fabrica de gorras: en 1907 consiguió un papel en la compañia teatral de don José Tallavi y se fue de gira por un año. Poco despues del regreso, inicia su carrera docente: se recibió de maestra rural y trabajó en Rosario, al mismo tiempo en que publica sus primeros poemas en Mundo Rosarino y Monos y Monadas. A punto de cumplir 20 años, llega a Bs As, donde nace su hijo Alejandro, y donde publica 4 años más tarde su primer libro de poemas: La inquietud del rosal. "Lo escribí para no morir", confesaba Alfonsina, m...

Silencio de Alfonsina Storni.

Un día estaré muerta, blanca como la nieve, Dulce como los sueños en la tarde que llueve. Un día estaré muerta, fría como la piedra, Quieta como el olvido, triste como la hiedra. Un día habré logrado el sueño vespertino, El sueño bien amado donde acaba el camino. Un día habré dormido con un sueño tan largo Que ni tus besos puedan avivar el letargo. Un día estaré sola, como está la montaña Entre el largo desierto y la mar que la baña. Será una tarde llena de dulzuras celestes, Con pájaros que callan, con tréboles agrestes. La primavera, rosa como un labio de infante, Entrará por las puertas con su aliento fragante. La primavera rosa me pondrá en las mejillas -¡La primavera rosa!- dos rosas amarillas... La primavera dulce, la que me puso rosas ...