lunes, 8 de febrero de 2010

Clave del envejecimiento.

El estudio estuvo a cargo de científicos de la Universidad de Londres y del King College, y analizó más de medio millón de variantes a lo largo de todo el genoma. Así logró identificar que algunas de ellas, sobre todo las cercanas a un gen llamado TERC, eran responsables del deterioro de la edad.

De acuerdo a la explicación de los autores de la investigación, existen dos formas de envejecimiento diferentes: la cronológica, que tiene que ver con los años que se tienen, y la biológica, relacionada con las características de las células, es decir, si éstas son más jóvenes o viejas de lo que sugiere la edad.

Nilesh Samani, codirector del estudio, señaló que "existe evidencia acumulada de que el riesgo de enfermedades asociadas a la edad incluye la enfermedad cardiaca y otros tipos de cánceres más relacionados con la edad biológica que con la cronológica".

El estudio analizó unas estructuras llamadas telómeros, ubicadas en el extremo de los cromosomas. Todos los individuos, cuando nacen, tienen telómeros de cierta longitud que van acortándose a medida que las células envejecen y se dividen. Es por ello que su largo es un excelente marcador del envejecimiento biológico.

Samani remarcó: "En este estudio lo que descubrimos es que estos individuos que portan una variante genética particular tenían telómeros más cortos, por lo que parecían biológicamente más mayores. Dada la asociación de los telómeros más cortos con las enfermedades asociadas a la edad, los descubrimientos plantean la cuestión de si los individuos que portan la variante se encuentran bajo un mayor riesgo de desarrollar tales enfermedades".

"Lo que nuestro estudio sugiere es que algunas personas están genéticamente programadas para envejecer a una tasa más rápida. El efecto era bastante considerable en aquellos con la variante, equivalente a entre 3 y 4 años de 'envejecimiento biológico' medido por la pérdida de longitud de los telómeros", explicó Spector.

En ese sentido, los investigadores afirmaron que las personas susceptibles genéticamente podrían incluso envejecer más rápido si se exponen a ambientes nocivos para los telómeros como el tabaquismo, la obesidad o la falta de ejercicio. Esto podría llevarlos a ser biológicamente varios años mayores o, incluso, sucumbir ante enfermedades asociadas a la edad.