jueves, 4 de marzo de 2010

Cómo reconocer a una pareja "peligrosa"

Hay factores comunes que caracterizan una relación conflictiva y violenta. Profesionales aseguran que el hecho de que una mujer la soporte "tiene que ver con grados extremos de sometimiento y por confundir la dominación con el amor"

Confusiones entre agresión y amor, y entre protección y dependencia, suelen ser factores que se entrecruzan en las relaciones de pareja que son muy conflictivas y están atravesadas por la violencia física o verbal, que se silencian frente a los otros, según especialistas.

¿Cómo funciona esa confusión?, ¿qué lleva a que dos personas se unan en una relación así? y ¿por qué hay un ocultamiento de las agresiones? son las preguntas que surgen al conocer un hecho doloroso desencadenado en una pareja que tiene esas características.

Este tipo de interrogantes se dispara cada vez que ocurre un hecho como el que involucró al baterista de Callejeros, Eduardo Vázquez, y a su esposa, Wanda Taddei, quien murió el domingo pasado tras once días de agonía a causa de haber sufrido quemaduras luego de mantener una fuerte discusión con su marido.

"Es un caso muy complejo y difícil de comprender porque se entrecruza la violencia de género con los efectos traumáticos de una catástrofe colectiva", dijo a Télam la psiconalista Irene Meler, coordinadora del Foro de Psicoanálisis y Género de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires.

La especialista destacó: "Se repite el fuego, que fue lo que desencadenó la catástrofe de Cromañón, es una repetición traumática, pero por otro lado, llama la atención que aún en este contexto finalmente la víctima que lleva la peor parte sea la mujer, entendiendo que ambos fueron traumatizados".

En este sentido, destacó que la violencia que atravesaba a esa pareja tiene "algo de común con otras situaciones de violencia, tanto de género como en el fútbol o en la calle, porque tiene mucho que ver con la construcción social de la masculinidad, que forma a los varones como sujetos confrontativos, agresivos".

Luego, cuando aparece la violencia extrema "nos sorprendemos, pero no vemos cómo esa violencia se cultiva en los hombres, en la construcción cultural de la masculinidad desde el jardín de infantes".

La experta resaltó que "hay mujeres que quizá eligen su pareja atraídas por la firmeza de carácter, la valentía, y de esa manera se sienten protegidas, pero terminan siendo atacadas, porque ese dispositivo de masculinidad se puede volver en contra de ellas".

Sobre la reacción de las mujeres ante esa violencia, Meler destacó que la soportan "porque tiene que ver con grados extremos de sometimiento y por confundir la dominación con el amor", pero añadió que, "sin duda, tiene que haber pasado algo en la familia de una chica que muy joven se involucra en una relación así".

"Probablemente tramitó su adolescencia buscando la autonomía de sus padres pero cambiando la dependencia, o sea que tramitó mal lo que se llama el deshacimiento respecto de los padres", es decir la búsqueda de su independencia, dijo.

La psiconalista citó ejemplos de Sigmund Freud cuando "relata el caso de una pareja de campesinos en que el hombre le pega a la mujer y pasa alguien que se interpone y ella le pega, diciendo que no se meta con su marido".

En este sentido, enfatizó que "la solidaridad primaria es de la víctima con el defensor por esta confusión entre agresión y amor, y porque, además, la persona que es agredida depende en general del agresor, emocional y económicamente".

Así es como se popularizaron dichos como "porque te quiero te aporreo" o "hay amores que matan", o como la pintada que reza en una esquina del barrio porteño de Boedo: "Si te pega, te quiere".

La especialista María de los Ángeles López Geist, de la Asociación de Psiquiatras Argentinos, caracterizó de "peligrosas" las relaciones en las que "se sufre esa violencia como una especie de prueba de amor, de entrega absoluta".

Para López Geist "nadie puede decir: - yo jamás me involucraría en una relación enferma. La vulnerabilidad a las mismas depende de muchos factores histórico-culturales y familiares del individuo que favorecen alianzas inconscientes, y éstas son más difíciles de desarmar que aquellas visibles".

La especialista dijo que "la posibilidad de entrada en una relación 'enfermiza' o 'perversa' está ligada a lo que algunos autores llaman 'nuestro lado oscuro' en algunos casos".

"Pero también -continuó- está en juego la idealización de la capacidad propia de 'cambiar al otro', la omnipotencia en cuanto a reconocer debilidades o imposibilidades propias y ajenas, culpas y sentimientos melancólicos, personalidades muy vulnerables que tienden a someterse con facilidad".

Destacó que la posibilidad de salir de una relación de estas características está relacionada con el grado de dependencia que una persona estableció respecto de otra.

"A mayor dependencia, mayor grado de violencia y mayor dificultad para desarmar el vínculo", dijo tras añadir que esa posibilidad de salida también está ligada a "la capacidad de pedir ayuda de quienes están entrampados" en una relación peligrosa.

Yo recomiendo personalmente, que cuando suceden este tipo de situaciones, recurrir a la familia, y pedir consejo. "Si te maltrata una vez, lo vuelve a hacer". Créanlo.
Sé que es muy dificil de salir de este tipo de situaciones, pero hay que ser fuertes, y mirar para adelante. Y sobre todo, quererse uno mismo.