jueves, 20 de mayo de 2010

El Capitán de Marina.


Manlio siempre estuvo embarcado. Como Capitán de Marina, guiaba, conducía, fijaba el rumbo y la posición de la embarcación, ubicaba los bancos aptos para la pesca, y mas que nadie, siempre supo donde estaban los peces.

En una oportunidad, en plena navegación, recibió un SOS de la Prefectura informando acerca de un naufragio de dos surfistas, ya era casi de noche y la visibilidad muy escasa. La ubicación supuesta era cercana al muelle de pescadores, el cartel de Gancia le sirvió a Manlio de referencia para calcular la fuerza del viento y el tiempo transcurrido; se dirigió resueltamente mar adentro.

Su pericia dio resultado: a siete millas de la costa avistaron un bulto incierto, eran los náufragos. Manlio acercó la lancha para dar reparo, los izó a bordo y los reconfortó. uno era un joven comerciante de Mar del Plata, y el otro un médico bien recibido. Los devolvieron a puerto, sanos y salvos. Años después, Manlio debió recurrir a los servicios de un traumatólogo, y grande fue la sorpresa cuando el médico lo reconoció como a su antuguo salvador.

Y no le cobro la visita...