martes, 21 de julio de 2009

Causas de la disfunción eréctil.

El estrés y los malos hábitos como el tabaquismo o el abuso de bebidas alcohólicas y fármacos influyen en el rendimiento sexual. Para poder abordar la problemática es fundamental contar con un médico de confianza y poder charlar abiertamente con la pareja.

Hablar con la pareja y con el médico, fundamental.
En este sentido, será fundamental también identificar las causas que pueden estar favoreciendo el desarrollo de los problemas de erección. Entre las principales se encuentra la combinación de esta patología con afecciones orgánicas que condicionan el sistema vascular y entre las cuales se destacan las enfermedades cardíacas, con determinadas cuestiones psicológicas.

Esto quiere decir que es más probable que desarrolle disfunción eréctil una persona que padece hipertensión, diabetes o tiene colesterol y además se encuentra atravesando un momento delicado porque, por ejemplo, se está mudando, se está por casar, está comenzando una relación o encarando un cambio de trabajo u hogar, que un joven o adulto sano.

"La clave que enlaza ambas problemáticas es el endotelio o tejido que recubre las arterias. Cuando éste se encuentra dañado no sólo constituye un marcado indicador de la presencia de afecciones coronarias, sino también urológicas", aclaró el especialista, también integrante del equipo de Urología del Hospital de Clínicas José de San Martín.

Por otro lado, cabe considerar que los factores que pueden favorecer el desarrollo de afecciones coronarias: el estrés, el sedentarismo, el tabaquismo, el alcoholismo o la adicción a fármacos, por mencionar algunos; también condicionan la aparición de problemas de disfunción eréctil o impotencia total o inconsistente.

A la hora de ir al médico.
Aunque la disfunción eréctil es un problema tratable, muchos hombres retrasan su diagnóstico y abordaje por vergüenza. Incluso, no sólo algunos no se acercan al médico, sino que además ni siquiera lo hablan con sus parejas, aspecto fundamental si se piensa en la resolución de la patología.

"Que los hombres se callen es negativo por dos motivos. Primero porque cuando el tema se habla, se puede iniciar una terapia con muy buenos índices de adhesión, satisfacción y éxito; y en segundo término porque al tratarse podemos ver cuál es la causa que está provocando la impotencia y, en base a eso, considerar o no la posibilidad de curación", admitió Becher.

"Si el problema es de raíz psicológica -continuó-, se cura con la realización de la terapia adecuada. Si, en cambio, la razón es endocrinológica se corrige 'atacando' el déficit hormonal. Finalmente, en los casos en los cuales aparece como consecuencia de alguna enfermedad, la solución muchas veces es cambiar la medicación o bien modificar algún hábito nocivo".