miércoles, 22 de julio de 2009

A la madre.

En la
inmensidad
terrena
de este
mundo
desquiciado,
Dios ha
puesto a nuestro lado
un ser a su semejanza.
Demostrando la esperanza que
aun tiene en este mundo, porque
su amor tan profundo todavía nos
alcanza.

Madre, milagro de vida,
límite de perfección,
que en un solo corazón
alberga tanto cariño.
Su existencia es un designio
que el Ser Supremo incentiva,
manteniéndose tan viva
como la risa de un niño.

Ella tiene en su ternura la
conspicuidad de un sabio,
La que perdona un agravio
desestimando el rencor
Es quién mitiga el dolor
brindándonos el consuelo y
defendiendo con celo
al motiva de su amor.

Con el correr de los tiempos
en este libre albedrío,
vivir es un desafío y
no es fácil poder guiar
el timón de cada hogar,
conducta, educación,
pero ella, firme en su acción
airosa logra triunfar.

Enfrentando dia a dia
la realidad cotidiana,
Ensaya cada mañana
la forma de subsistir.
Pensando siempre en vivir
la realidad de sus hijos
y con los sentidos fijos
oteando su porvenir.