domingo, 26 de julio de 2009

La muerte es algo inevitable.

La pérdida de un ser querido es una situación por la que muchos hemos atravesado o atravesaremos a lo largo de nuestras vidas. Si bien es una de las transiciones normales y naturales de la vida, no sabemos si por lo inesperado o impensado, nos deja en una situación de estupor, aturdidos, y sin palabras que nos permita describir o expresar nuestras sensaciones y sentimientos. Nos apegamos a seres queridos que nos acompañan, nos complementan y terminan siendo partes nuestras. Toleramos su ausencia, si sabemos que ésta no es duradera y que a pesar de la distancia, podremos recuperarlo, pero si tenemos que confrontarnos con la irreversibilidad de la muerte, entonces, ya nada nos consuela, y la angustia y el miedo, se transforman en nuestra diaria compañía. ¿Será por eso que la perdida de un ser amado nos hiere haciéndonos sentir un dolor insoportable, como si nos hubieran arrancado una parte vital de nosotros mismos.

En este trance se resquebraja nuestro mundo, lo que era hasta ese momento, ahora ya no lo es más, perdemos el timón de nuestro barco, no sabemos cómo ni para dónde seguir. Nuestra vida pierde sentido y muchas veces anhelamos la muerte como única salvación, en una fantasía loca y desesperada de reunión con ese ser querido en algún otro mundo.

Nos duele el cuerpo y el alma, nada nos calma, la tristeza y el anhelo de recuperar lo perdido, nos agota, nos abocamos en una búsqueda sin fin. Nuestras cabeza trabaja a un ritmo alocada en su intento de encontrar respuestas a tantos interrogantes, pero como un disco rayado, se repiten escenas, se reviven recuerdos en un intento de recuperar a ese otro aunque sea a través de la memoria.

Nuestras lágrimas se transforman en el mejor modo de sintetizar el desasosiego, el vacío y el miedo de tener que enfrentar el mundo sin ese otro. La culpa de no haber podido evitar de algún modo la muerte, y tener que lidiar con ella ahora, nos deja impotentes y nos hace sentir que ya no podremos nada.

¿Qué necesitan saber los niños sobre la muerte?

* El cuerpo deja de funcionar cuando una persona muere.
* La muerte es irreversible, la persona amada no va a retornar.
* Cuando alguien muere, las personas que lo amaban tiene respuestas emocionales. Pueden estar tristes, enojadas o con miedo.
* La muerte puede ocurrirme a mi, y de hecho va a ocurrirme algún día.
* La muerte es diferente a los que se ve en las películas y en los videos, la persona muerta no vuelve a la vida o sigue andando.
* Todas las personas que mueren no recibieron un disparo, algunos mueren lentamente a causa de una enfermedad.
* No todas las personas que mueren son malas.

Sugerencias para padres con niños o adolescentes en duelo

Niños entre 3 y 5 años:

* Use detalles concretos para describir que la persona ha muerto. Mencione el funcionamiento del cuerpo que ya no existe.
* Use ejemplos sobre la muerte, como la de los abuelos, o la de las mascotas.
* Puede usar dibujos.
* Sugiérale al niño las posibles emociones que puede llegar a sentir, para que él responda de maneras que otros puedan entender.
* Avísele sobre los rituales que van a ocurrir.
* Asegúrele al niño la habilidad de proveer cuidado de aquellas personas que sobrevivieron al fallecido.
* Poco tiempo después de la muerte, provea al niño de objeto transicional.

Niños entre 6 y 8 años:

* Sugiera al niño que asista a los rituales.
* Inclúyalo como participador activo en los mismas siempre que esto sea posible, y especialmente si este muestra interés.
* Prepárese para preguntas difíciles sobre la muerte.
* No se sorprenda por súbitas y espontáneas expresiones del duelo en el niño.
* Comuníquese y ponga al tanto a las personas que estén en contacto con el niño en las escuela.
* Mantenga toda al consistencia posible en el cuidado del niño y haga con anticipación los arreglos para seguir con la vida cotidiana.
* La separación de los padres por más de un día puede ser difícil en este momento.

Niños entre 9 y 11 años:

* Sugiérale al niño que participe en las ceremonias.
* Siga la iniciativa del niño a retornar a la escuela después de la muerte de su ser querido.
* Infórmele que la familia tendrá que cambiar algunas rutinas previas a esa muerte.
* Es probable que un niño de esta edad necesite que le enseñan a realizar un duelo.
* No se desespere si sus hijos, especialmente los varones, empiezan a tener mala conducta en casa por momentos.
* Si la persona que murió fue un de los padres, es conveniente que el/la sobreviviente mantenga nuevas relaciones en secreto, por lo menos hasta que éstas se afiancen.