jueves, 29 de octubre de 2009

Este sábado es Halloween.


Aunque Halloween no pertenece a la cultura popular, desde hace 14 años aproximadamente se comenzó a celebrar en la Argentina y cada vez con mayor entusiasmo.

La fiesta se celebra el 31 de octubre, en vísperas del Día de todos los Santos.

En la Ciudad, es promovida comúnmente por institutos de inglés y jardines de infantes. Aunque también los bares, boliches y restaurantes aprovechan la fecha para ambientar los locales con calaveras y calabazas.

Por su parte, los locales comerciales que se disponen a la venta de todo tipo de utilería y disfraces aseguran que desde hace un tiempo se realizan fiestas privadas en las que se monta toda una estructura acorde a esta fecha.

El origen de la fiesta
Halloween se celebra principalmente en los Estados Unidos y su significado real va más allá del simple hecho de usar máscaras, calabazas, escobas como aviones y maquillajes terroríficos.

Su origen proviene de una festividad celta conocida como Samhain, derivada del irlandés antiguo y cuyo significado es "fin del verano".

Ésta sucede al término de la temporada de cosechas y es considerada como el Año Nuevo celta, que daba inicio con la estación oscura.

La creencia se basaba en que los antiguos celtas pensaban que la línea que une a este mundo, el de los vivos, con el otro mundo, el de los muertos, se estrechaba con la llegada del Samhain, permitiendo a los espíritus, bueno y malos, pasar de uno a otro.

Los espíritus de ancestros familiares eran invitados y homenajeados en los hogares, mientras que los malos eran alejados, con el uso de trajes y máscaras, que evocaban la apariencia del espíritu maligno.

Cuando los romanos ocuparon los dominios celtas la festividad fue adoptada por ellos, quienes ya tenían una similar, la fiesta de la cosecha en honor a Pomona (diosa de los árboles frutales), que se festejaba los días últimos de octubre y primeros de noviembre.